Durante la primera mitad del s.XIX, la práctica de la cirugía era ya una técnica rigurosa, consistente en operaciones regladas anatómicamente. Sin embargo, los cirujanos tenían que operar en cuerpos vivos, por lo que se enfrentaban con tres barreras decisivas: el dolor, la hemorragia y la infección.

La primera de estas barreras fue superada, a mediados de la pasada centuria, con la invención de la anestesia quirúrgica.Comenzaron utilizándose anestésicos generales por inhalación.Entre los numerosos autores que iniciaron su utilización como anestésicos, cabe destacar al dentista norteamericano William T.G.Morton. La nueva técnica alcanzó rápida difusión en todo el mundo. Uno de los primeros en utilizarla en Gran Bretaña fue James Y.Simpson. Más tarde, se incorporaron otros anestésicos generales administrados por inhalación o por otras vías, así como sustancias que actúan de forma local. El primer anestésico local fue la cocaína, que el alemán Carl Koller empezó a usar en oftalmología el año 1884.

La hemorragia operatoria pudo ser vencida gracias a la invención, a lo largo del s.XIX, de una compleja serie de técnicas que en conjunto reciben el nombre de hemostasia quirúrgica.Ej:la transfusión sanguínea, quizá el arma más eficaz contra la hemorragia quirúrgica, se había intentado ya en el s.XVII, pero sólo fue posible técnicamente tras el descubrimiento por el austríaco Karl Landsteiner, apartir de 1901, de diferentes grupos sanguíneos, cuyas incompatibilidades deben respetarse para evitar riesgos mortales.

La infección subsiguiente a las intervenciones quirúrgicas fue inevitable hasta la introducción de la antisepsia primero y de la asepsia más tarde.Pueden citarse muchos precursores, algunos lejanos como Paré, Hidalgo de Agüero y los demás defensores de la cirugía limpia en el s.XVI; otros, más cercanos, como el húngaro Ignaz Philipp Semmelweis. Sin embargo, la infección quirúrgica no fue vencida hasta que se dispuso de una explicación científica acerca de la misma. Por ello, la doctrina microbiana de Pasteur fue el fundamento inmediato de la obra del cirujano británico Joseph Lister(1827-1912), iniciador de la era de la antisepsia. Entre los más tempranos seguidores del figuraron los cirujanos alemanes, entre ellos Ernst von Bergmann(1836-1907), principal creador más tarde de la asepsia quirúrgica.

Vencidos el dolor, la hemorragia y la infección, pudo hacerse realidad la cirugía abdominal, la torácica, la neurocirugía y todas las demás vertientes del panorama quirúrgico actual.