Todas las sociedades humanas tienen que enfrentarse con el problema de la enfermedad. La medicina es el resultado de dicho enfrentamiento, es decir, la tarea de luchar contra las enfermedades y favorecer la salud. Sin embargo, no todas las colectividades han resuelto del mismo modo el problema. Debemos evitar reducir la medicina a las características peculiares de lo medicina científica actualmente vigente en las sociedades occidentales.
Las formas de medicina existentes hoy en día y las que se han dado a lo largo de la historia se basan en tres fundamentos muy diversos: las creencias mágicas y religiosas, la práctica ciega y la ciencia.
Lo que sabemos de la medicina durante la Prehistoria demuestra que estaba basada en una combinación inseparable de la magia y religión con unas prácticas carentes de justificación racional, seleccionadas a ciegas tras innumerables tentativas y frecuentes errores.
Se han estudiado con detenimiento las fracturas curadas que aparecen en los restos óseos de hombres prehistóricos, pero no se ha podido determinar con seguridad si se soldaron espontáneamente o con alguna ayuda, como, por ejemplo, corregir la desviación de los fragmentos e inmovilizarlos luego con un tosco entablillado.
Entre los hallazgos destacan las trepanaciones craneales. El área geográfica de difusión de la trepanación craneal prehistórica es extraordinariamente amplia. Se conocen más de medio millar de cráneos trepanados en el Paleolítico japonés; muy superior es la cifra correspondiente al Neolítico europeo, desde la actual Unión Soviétiva hasta nuestra península; en América son particularmente abundantes en el Perú, a partir del segundo milenio antes de nuestra era. Por otra parte, la práctica se ha mantenido hasta tiempos muy recientes en comunidades aisladas de los Balcanes y del Atlas, entre pueblos primitivos de Oceanía, etc.
Los procedimientos operatorios utilizados para trepanar eran básicamente tres: la incisión circular con una piedra cortante hasta obtener una rodaja ósea, el barrenado con una o varias piedras punzantes o el raspado con una piedra abrasiva.
Parece evidente que en la Prehistoria se trepanaba por motivos mágicos y religiosos, con una gran destreza, pero sin justificaciones racionales. Ello responde al carácter de la medicina existente durante tan dilatado período.
no vale eso es mas bello